Ansu Fati, el niño tímido que puede ser el goleador más joven de la historia de la selección española

El 28 de marzo de 2003 moría un trabajador en el tramo de las obras del AVE entre Herrera y La Roda de Andalucía (Sevilla). En esa cuadrilla trabajaba Bori Fati, que había llegado desde Portugal meses antes. La mayoría de esos trabajadores se marchó de la casa de la calle Charco en las que vivían sin apenas recursos. Bori y su sobrino Mani decidieron quedarse en Herrera.Empezaba así el camino del protagonista de esta historia: Ansu Fati, el jugador que ayer se concentró con la selección. El jueves, ante Alemania en Stuttgart, si debuta no será el más joven en hacerlo con España. Tendrá 17 años y 308 días por los 17 y 263 de Ángel Zubieta (en Praga, el 26-4-1936). Pero sí el goleador más joven de la selección rompiendo la marca de Errazquin: 18 años y 344 días cuando firmó un triplete en su debut ante Suiza (1-6-1925).

Bori Fati encontró en Herrera dos ángeles de la guarda: Custodio Moreno, el alcalde, y José Luis Pérez Mena, fundador de la escuela Los Peloteros de la Sierra Sur. “Bori y Mani se integraron muy bien en el pueblo. La gente los quiere mucho. Trabajaban en todo los que les salía: en el campo, en la construcción… Fati fue chófer de Sánchez Gordillo, el alcalde de Marinadela. Pero se volvíó a Herrera y entró a trabajar en la Planta de Tratamiento de residuos”, cuenta Custodio, alcalde de Herrera durante tres décadas.


Su obsesión era solo una. “Traer a su familia. Para eso necesitaba estar empadronados. Les ayudamos con unas casas de los antiguos maestros”, señala el excalde. Con siete años y pocos meses, Ansu llegó a Herrera con su madre y sus hermanos. La pelota echa a rodar.”Nunca había visto una cosa así. Era el más pequeño, pero tenía que jugar con los mayores porque era increíbles las cosas que hacía. Pasaba la pelota a lo Laudrup, mirando para otro lado, chilenas, goles, regates… Una barbaridad. Mira que llevo viendo jugadores desde hace 50 años. Jamás vi algo parecido”, explica José Luis Pérez Mena. Más que en la calle, Ansu se pasaba el días en las excelentes instalaciones deportivas que tiene el pueblo. “Estamos en una zona deprimida, lejos de Sevilla y Córdoba. Por eso siempre creí que deporte y educación debían ser la inversión prioritaria en el pueblo con el fin de formar y alejar a los chicos de otras cosas”, argumenta Custodio Moreno.

Era una nueva vida para Ansu, un niño que como mejor se explicaba era con la pelota. “En el colegio era muy tímido, sobre todo al principio. Es normal. No hablaba mucho, pero era aplicado. Son gente que se hacen querer mucho. Con mi familia han hecho una gran relación. Bori bromeaba con mi padre por el apellido: “Tu moreno, yo moreno”, le decía. Y se partía de risa”.La Escuela Los Peloteros, con Ansu al frente, comenzó a arrasar por donde pasaba. Sevilla se le quedaba pequeña. El equipo fue a Madrid y Ansu se llevó por delante todo lo que tenía. Era cuestión de días que los grandes llegaran a Herrera a por él. El primero fue el Sevilla, pero salió mal. Atento estuvo Albert Puig, entonces coordinador de La Masia y hoy entrenador del Albirex Niigata.”La verdad es que Ansu quería desde siempre jugar en el Barcelona”, asegura Pérez Mena. En agosto de 2012, Ansu y su hermano Braima ponían rumbo a Barcelona. En Herrera quedaba el primer Fati nacido en España, Miguelito.Perdido ante todo aquello, Bori recurrió a su hombre de confianza, su amigo, Custodio Moreno: “Me enseñaba todos los documentos. ¡Hasta quiso que fuera yo quien le llevara a Barcelona! Yo le decía que tenía que ser él quien viajara con Ansu. Era una buena elección por lo deportivo y lo personal, por los estudios, por todo. Cuando tuvo la grave lesión de tibia y peroné la suerte fue que estaba en La Masía”.


José Luis y Custodio mantienen relación con la familia Fati. Ellos, por su parte, no olvidan Herrera y aparecen por allí cada cierto tiempo. Les ha invitado, como a los niños de la Escuela, a partidos del Barça, como el de la pasada temporada ante el Levante.”Para mí no es una sorpresa lo que está pasando. Lo tiene todo para ser un fenómeno, de verdad. Y aún no hemos visto su verdadero potencial. Es el recién llegado y lo mismo si hace algunas de cosas que tiene dentro se lleva una colleja de los vetranos”, dice con una sonrisa José Luis. E insiste: “De verdad que es un máquina de jugar al fútbol. Es muy joven y queda mucho. Tiene que trabajar, pero eso a él no le asusta. Al revés. Y si trabajas cuando eres un elegido para esto…”.Prepara una fundaciónAnsu Fati no olvida de dónde viene y que su presente nada tiene que ver con sus orígenes y los de su familia. Por eso, apoyado en su padre y en las dos personas que más le ayudaron al llegar a Herrera -Custodio Moreno y José Luis López Mena-trabaja para dar vida a una fundación dedicar a ayudar a los niños más desfavorecidos por causas sociales o de salud.