El renacer de Jusuf Nurkic, el pívot descubierto por una pelea de su padre

NBA El progenitor del jugador de los Blazers es un policía de 2,13 metros y 180 kilos que tumbó a 14 hombres

El 25 de marzo de 2019, Jusuf Nurkic estaba haciendo uno de sus mejores partidos en la NBA. El pívot de los Blazers llevaba 32 puntos y 16 rebotes ante los Nets. Cuando faltaban 2:22 para el final de la segunda prórroga, saltó a por un rebote y al caer se le quebró la pierna izquierda. Se quedó tirado en el parqué mientras compañeros y rivales se alejaban como si hubieran visto al demonio. Casi: fractura de tibia y peroné.

Comenzaba una durísima recuperación para el pívot bosnio de 25 años y 2,13 metros que, después de casi 500 días, regresó a las canchas. Su primer partido oficial fue el pasado 31 de julio en el estreno de los Blazers en Disney World. Cualquiera hubiera dicho que era su regreso tras una terrible lesión: 18 puntos y nueve rebotes ante los Grizzlies. Durante los encuentros en la burbuja se ha confirmado como el complemento perfecto para los bajitos Damian Lillard y CJ McCollum. Está promediando 17,0 puntos, 10,3 rebotes y 4,1 asistencias. Y eso, pese a estar distraído por un grave problema familiar: su abuela ha salido recientemente de un coma provocado por el COVID-19.

Nurkic es una de las grandes sorpresas en la reanudación de la NBA. Su carrera también está llena de sucesos asombrosos. Como sus inicios en el baloncesto. Su progenitor, Hariz, es un policía de Tuzla que mide 2,13 metros y pesa 180 kilos. El apodo de ‘La bestia bosnia’ casi le vendría mejor al padre que al hijo. Un día se vio envuelto en una pelea callejera en la que consiguió tumbar a 14 hombres. El caso apareció en todos los periódicos y Enes Trnovcevic, un representante de jugadores, se fue a verle por si tuviera algún hijo que, como casi todo el mundo en los Balcanes, jugara al baloncesto.Sí, lo tenía. Se llamaba Jusuf y, con 14 años, ya era casi tan grande como el padre. Pero se trataba de la excepción que confirmaba la regla: no jugaba al baloncesto.

Trnovcevic le convenció para que se iniciara en el Zlatorog Lasko esloveno. Allí estuvo dos temporadas descubriendo el juego. Luego causó una gran sensación en un torneo júnior que disputó con el Olimpija Ljubljana y en el que promedió 18,8 puntos y 11 rebotes. Eso le ayudó a firmar por el Cedevita, con el que disputó sus únicos seis partidos de Euroliga, todos con un papel testimonial.

Sin embargo, en su segundo año en Zagreb la NBA ya le había echado el ojo. Los Bulls le escogieron en el decimosexto puesto del draft de 2014, pero le enviaron a Denver aquella misma noche. Durante dos temporadas y media, Nurkic rindió a buen nivel en los Nuggets, que sin embargo le relegaron a la suplencia. El pívot no lo digirió bien y fue traspasado a los Blazers a mitad de la temporada 16-17. Un mes después firmaba 28 puntos, 20 rebotes, ocho asistencias y seis tapones en un partido, cifras insólitas desde hacía 31 años. Y en enero de 2019 hizo 24 puntos, 23 rebotes, siete asistencias, cinco tapones y cinco robos de balón. Nadie en la historia de la NBA había hecho 20+20+5+5+5.

En Portland encajó a la perfección y fue creciendo hasta convertirse en uno de los mejores pívots de la NBA. Hasta su lesión la temporada pasada promediaba 15,6 puntos, 10,4 rebotes y 3,2 asistencias. Ahora los Blazers, que luchan por alcanzar los playoffs, vuelven a tener a su referente interior. “Con él somos mejor equipo. Es un jugador muy valioso. Le echamos de menos durante la temporada y nos hace muy felices que esté de vuelta”, analizaba su entrenador, Terry Stotts, tras su regreso.

La versión de Nurkic en la burbuja es aún mejor que antes de la lesión. “No iba a perder el tiempo durante 14 meses y no mejorar. Puedo decir que soy mejor jugador que antes. Entiendo mejor el juego. Verlo desde fuera me ha ayudado”, reconocía en una entrevista reciente. Más fino y más veloz, pero con la contundencia de antaño, el pívot es una de las sensaciones en Disney World y promete ser uno de los dominadores de la pintura en los próximos años. Y todo se lo debe a aquella pelea de su padre en la que derribó a 14 hombres.