España cierra la puerta al público en la Champions

La UEFA autoriza un 30% de aforo en los estadios, pero los clubes, pese a la necesidad de ingresos, chocan todavía con las restricciones sanitarias de los paises.

La decisión de la UEFA de permitir la entrada a los estadios de un 30% de aforo para los partidos europeos está teniendo una acogida desigual en España, según el criterio de las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas, poseedoras de las competencias para los torneos internacionales. Si el Gobierno vasco ha autorizado a la Real Sociedad a que el partido del 29 de octubre correspondiente a la Liga Europa ante el Nápoles pueda contar con 1.000 aficionados en las gradas, la Generalitat denegó este jueves al Barcelona la misma petición para su cita del próximo martes en Champions ante el Ferencvaros.

La Consejera de Salud de la Generalitat, Alba Vergés, y el Secretario de Salud, Josep Maria Argimon manifestaron la negativa a conceder al Barça su primer partido con aficionados. Una medida en consonancia al reciente cierre de los bares y restaurantes hasta fin de mes en Cataluña. Aunque también un pequeño mazazo para el club azulgrana, que presentó el miércoles el protocolo de Espacio Limpio y Seguro —confeccionado después de la conclusión del confinamiento y retocado para la ocasión— para poder disputar el duelo ante un millar de sus hinchas. “En la situación actual, es muy difícil que nos planteemos que pueda haber público. No podemos aventurarnos que sea así para toda la temporada, pero ahora, imposible”, reflexionó Vergés.

El deseo de los clubes de volver a acoger espectadores, al menos en duelos europeos, se explica desde la necesidad de recuperar parte de sus ingresos. La Asociación de Clubes Europeos (ECA) calcula en 4.000 millones de euros el descenso de ingresos de las entidades durante los dos próximos años. El Barça, por ejemplo, cerró el pasado ejercicio con 97 millones de pérdidas.

La Real Sociedad, con el sí del Gobierno vasco, matiza la autorización para acoger público. “De aquí al 29 de octubre estaremos a expensas de lo que digan las autoridades sanitarias. Si nos dicen que la cosa va a peor y que no podemos abrir el campo, se acatará”, convino Jokin Aperribay, presidente de la Real, consciente de que a Lezama ya acudieron 257 personas a ver el Athletic-Deportivo de la Liga Iberdrola, y que 400 vieron en directo el Baskonia-Real Madrid de la Euroliga.

Sucede que no todos los clubes españoles actúan igual. El Real Madrid no considera que deba solicitar permiso en su duelo ante el Shakhtar del día 21 de este mes. “No tenemos que pedirlo. Esto es algo que debe partir de las autoridades sanitarias en connivencia con el CSD. Cuando se den las condiciones para que vuelva el público, recibiremos el aviso pertinente”, resuelven desde el club blanco. La misma actitud ha tomado el Atlético. Ninguno de los dos clubes madrileños ha introducido público para los partidos de sus clubes femeninos y puede que tampoco lo hagan para sus filiales de Segunda B pudiendo hacerlo en ambos cas ateniéndose al protocolo del CSD de actuación para la vuelta de competiciones oficiales de ámbito estatal y carácter no profesional, que establece el aforo en 1.000 personas como máximo.

El Sevilla (sus aficionados pudieron acudir a la Supercopa de Europa ante el Bayern en Budapest) ha elevado la petición a la Junta de Andalucía, que se ha remitido a una consulta con el Consejo Superior de Deportes y el Gobierno, por lo que parece complicada la aprobación. El Granada —capital andaluza con más incidencia del virus, incluso se cerró la Universidad— es más directo. “Estamos pendientes de recibir instrucciones y la autorización de las autoridades para que pueda haber público en el primer o segundo encuentro europeo”, expone Antonio Fernández, director general del club.

Alemania e Italia

Atendiendo a que el España-Alemania del próximo 17 de noviembre, de la Liga de las Naciones, se disputará en La Cartuja de Sevilla sin público tras consultar la Federación a las autoridades sanitarias andaluzas, será difícil que los clubes de este territorio puedan contar con la autorización para las citas europeas. El Villarreal espera también una respuesta de la Generalitat.

El CSD sigue manteniendo su posición de que lo más conveniente es que no haya asistencia de público a los estadios. Así se lo hizo saber la semana pasada a la UEFA por carta. “En el escrito no manifestamos la prohibición de forma expresa, porque las competencias para las competiciones europeas son de las comunidades autónomas, pero sí expresamos una firme recomendación para que no haya público”, explican en el Consejo. El CSD, incluso, se guarda una carta en la manga por si considerara que debiera actuar contra la asistencia de público: es el Gobierno español el que autoriza a los equipos extranjeros a entrar en España.

En la Bundesliga ya entran aficionados a los estadios (sin poder cantar o beber alcohol), por lo que para los encuentros europeos en tierras germanas no va a ser diferente. Sucede, sin embargo, que en el estadio del Leipzig igual pueden entrar 7.500 mientras que en el del Bayern solo 1.000 o ninguno. Depende de la región y de la medida decretada por el gobierno, pues si tienen más de 50 habitantes infectados en la zona por cada 100.000 normalmente no dejan entrar a nadie o un máximo de 500. Se dictamina la resolución antes de cada partido.

En Inglaterra son más estrictos, puesto que no dejan entrar a ningún aficionado como se lo aclararon al Manchester United, que trazó un plan para el primer encuentro de la Premier ante el Crystal Palace y fue rechazado.

En Italia sí que dejan acceder a 1.000 aficionados por encuentro y seguirá con la misma tónica en Europa, al menos por el momento. Y en Francia, que permite hasta 5.000 seguidores en el estadio, mantendrán esa medida, por más que también quede limitada por la cantidad de infectados en la zona. Y, desde esta semana y por al menos un mes, todos los encuentros que empiecen más tarde de las 21.00 horas serán a puerta cerrada.