Guardiola contra Zidane, el juego decisivo de la estrategia

No se conocen los planes de Guardiola y Zidane, pero el Madrid necesita de su consistencia. En ataque siempre tendrá opciones a la espalda de los pivotes y laterales.

Hoy vuelve la Champions para el Real Madrid. La excepcionalidad del momento, tan lejano ya el partido de ida del Bernabéu, traza un partido de difícil previsión frente a un Manchester City que hace meses se sentía superior con pleno derecho a ello. Se desconocen las alineaciones y variantes tácticas por las que apostarán Guardiola y Zidane, dueños de múltiples alternativas. Cómo afrontarán el encuentro cada uno es una incógnita, si habrá un City más austero o si el Madrid se lanzará desde el principio con todo. Pese a este paisaje ciertamente anómalo, sí emergen algunos condicionantes que seguro acapararán una incidencia notable en el desarrollo final de la eliminatoria.

El valor de la consistencia

La obligación de remontada que gravita sobre el Madrid no debe distorsionar el diagnóstico previo. La víspera del título de Liga, donde acabó pletórico, señaló la seguridad sin balón como la principal virtud a la que agarrarse. Contra el City de Guardiola, sin Ramos en la retaguardia, necesita del máximo criterio defensivo en todas las zonas del campo para impedir que su rival le someta. El equilibrio interior será determinante. El City reúne muchos futbolistas por dentro, a distintas alturas, como hizo en el Bernabéu con Bernardo Silva y De Bruyne para que pudieran recibir entre líneas por detrás de los centrocampistas blancos. El Madrid deberá fijar al belga por encima de todo. Si actúa cómodo, si recibe desahogado (ver imagen inferior), el daño está hecho. El cerco de Casemiro, la elección de los interiores (Valverde, Modric o Kroos) sobre cuándo saltar a la presión y las maniobras de anticipación de Varane y Militao no pueden errar. Además, De Bruyne es capaz de cambiar posiciones con los extremos (Mahrez y Sterling) y confundir las vigilancias madridistas.

Tapiar los pasillos interiores y abrirle la puerta al City por fuera es una opción para Zidane. El Arsenal de Arteta lo mostró hace apenas dos semanas. La alternativa, sin embargo, no está exenta de peligro por la inteligencia táctica de Guardiola. El técnico skyblue ya supo explotar la debilidad de Carvajal, fortalecido tras el confinamiento, en el choque de ida. Sacó a Gabriel Jesús de la punta para emparejarlo con el lateral blanco, después aumentó su envite con la entrada de Sterling y las caídas de De Bruyne a ese costado. Si Carvajal es superado en el plano individual, el Madrid quedará muy expuesto. Asimismo, el lateral derecho ya sufrió cada vez que el extremo interiorizó su posición. Le seguía y se generaba el hueco a su espalda, tal y como se aprecia en la imagen del gol de Gabriel Jesus. Zidane debe tener especial cautela con este tipo de movimientos e indicar si Carvajal ha de salir de su sitio tras su par o dejar al interior que se ocupe en un marcaje más zonal. En esta ecuación parece fundamental el papel de las coberturas de Valverde, en caso de que sea titular, para sujetar el perfil derecho del campo ante futbolistas de talento superlativo como Sterling, De Bruyne, Silva… Es más seguro que Modric en este aspecto.

Desequilibrar a partir de la presión tras pérdida
Son dos de los mejores equipos de Europa en la transición ofensiva tras una recuperación. La calidad individual y el trabajo colectivo previo en la presión inducen a equivocarse al rival en la circulación para saltar al ataque con animosidad una vez roban. El gol del Madrid en la ida llegó de esta forma. Está por ver las cautelas que tomarán ambos entrenadores. Si se atreverán a proponer casi siempre un bloque de presión alto o bien prefieren imponer un bloque medio. También si se aventurarán como es habitual en Guardiola desde hace tiempo o en Zidane desde hace poco a disponer a los laterales por dentro en la salida de balón. En principio, no parece un partido para riesgos innecesarios, al menos de primeras, sobre todo desde el lado de Guardiola, que ya adoptó una actitud más prudente en el duelo de febrero. Seguro que vuelve a hacer uso del buen pie de Ederson en el desplazamiento en largo para traspasar las líneas del Madrid y se apoyará en la presencia conjunta de Rodrigo-Gündogan para protegerse tras pérdida. Cerca el uno del otro, el City se siente más tranquilo.

La extraordinaria condición del Manchester City en ataque resulta menos convincente en el contexto defensivo. Cuando no presiona arriba, algo que sucederá en diversos momentos por el temor lógico a la contra del Madrid, se percibe su vulnerabilidad tanto por dentro como por fuera. Los apoyos de Benzema a la espalda de los pivotes permitirán el avance blanco, siempre afinado el delantero galo en el primer toque o el giro y apertura al costado. Lacazette, jugando como ’10’ en la reciente semifinal de la FA Cup, denunció esta fragilidad del City. Este rol también puede ser desempeñado por Isco, Modric o Hazard (si está bien) para dar continuidad en el carril central y favorecer las apariciones exteriores de Benzema que tantas dudas provocan.

Es en el intervalo entre lateral y central, preferentemente a la espalda de los primeros, donde el City se ve más comprometido. Le ocurre tanto en los ataques posicionales como en los contraataques del adversario. Asaltar ese espacio servirá al Madrid para desacoplar a un equipo que no gira demasiado bien hacia su portería. Si el conjunto skyblue defiende a muchos metros de Ederson, los apuros son mayores, aunque la ventaja le concede la oportunidad de ser más precavido. Bajo este prisma, la aceleración y rebeldía de Vinicius encaja.

En los márgenes del campo, Carvajal y Mendy han de ofrecer soluciones y profundidad para que el Madrid no caiga en la previsibilidad en los ataques posicionales. Llegar en el momento justo para generar la superioridad. Mendy se entiende tanto con Vinicius como con Rodrygo y debería hacerlo también con Hazard. La regeneración física de Carvajal también brinda mayores dosis de optimismo para Zidane en un flanco en el que Guardiola tendrá que improvisar, a priori, con Cancelo. Si el Madrid es capaz de arrinconar al City en su campo, la remontada que tanto desea no será un imposible.