Harry, el príncipe que al seguir su corazón rompió el molde de su papá

Harry prefirió no seguir los pasos de su papá y en vez de cumplir con todos los protocolos, siguió su corazón y se casó con una plebeya que lo llevó a romper con la monarquía británica

El príncipe Harry decidió romper con el protocolo que por años siguió su papá, el príncipe Carlos, y en vez de elegir por esposa a una aristócrata que pudiera convertirse en una princesa perfecta, prefirió seguir su corazón.

Quizá por ello lleva varios años teniendo una relación complicada con su papá, quien por ejemplo, cuando decidió abandonar la monarquía se negaba a responder a sus llamadas telefónicas y sobre el que propio Harry declaró en la entrevista con Oprah que: “hay mucho trabajo que hacer allí. Me siento realmente decepcionado porque él ha pasado por algo similar”.

Ya en la realeza británica había ocurrido que un rey (en este caso Eduardo VIII) decidió no sólo romper con el protocolo de tener que casarse con una mujer de su mismo estatus social; como se sabe, en junio de 1937 se convirtió en esposo de Wallis Simpson, una estadounidense que además de actriz se había divorciado dos veces y que de hecho, seguía casada con su segundo esposo cuando inició su romance con Eduardo.

Para ello tomó una muy fuerte decisión abdicar al trono y alejarse de la sociedad en la que creció para poder disfrutar su amor a manos llenas.

Sin embargo, su sobrino-nieto Carlos no siguió sus pasos. Carlos tuvo una novia a la que amó muchísimo: Camilla Parker, a quien conoció en 1970 cuando ésta tenía 23 años durante un partido de polo.

Camilla y Carlos son primos lejanos, así que la sangre aristócrata corre por sus venas, pero al parecer eso no fue suficiente para el príncipe, quien no se decidía a pedirle matrimonio, quizá en parte porque ella era católica y él, anglicano.

Además, se dice, la reina Isabel II nunca la vio con buenos ojos y al final, Carlos decidió seguir con el protocolo que se esperaba de él: casarse con la mujer perfecta para ser princesa y quizá reina, a pesar de que no la amara.

Así, Carlos se casó con Diana Spencer, una aristócrata que sí, realizó a la perfección el papel de princesa, a costa de su propia felicidad, pues siempre supo, muy en el fondo, que Carlos seguía amando a Camilla.
Años después, durante la famosa y polémica entrevista que concedió a Martin Bashir para la BBC declaró sin titubear: “Éramos tres en este matrimonio. Había demasiada gente”.

Fuente: Quien