Identificado e imputado por 10 asesinatos el autor del último tiroteo masivo en EE UU

Ahmad Al Aliwi Alissa tiene 21 años y se recupera de una herida en la pierna en un hospital de la ciudad de Boulder, desde donde será trasladado a prisión

La jefa de la policía de Boulder, Maris Herold, leyó uno por uno los nombres de las últimas 10 víctimas de la violencia armada en Estados Unidos, cuyas edades se encuentran entre los 20 y los 65 años y entre las que hay un policía. Herold también comunicó en rueda de prensa la identidad del tirador, Ahmad Al Aliwi Alissa, de 21 años. Alissa se encuentra en el hospital recuperándose de una herida de bala en una pierna y cuando fuera dado de alta -previsiblemente este martes- sería trasladado a la prisión de Boulder. Se desconocen los motivos que llevaron al joven a provocar la masacre en un popular centro comercial de la ciudad de Boulder, en el Estado de Colorado, según dijo la jefa de policía.

El ataque de Boulder, este lunes, sucedió menos de una semana después de que el pasado día 16 otro joven de 21 años acabara con la vida de ocho personas en varios ataques en tres salones de masajes en Atlanta (Georgia). Ambos asaltos se encuadran en la cifra de siete tiroteos sucedidos la semana pasada en Estados Unidos, incluidos tres incidentes que ocurrieron el sábado. Colorado ha sido escenario de dos de los tiroteos de masas más graves de la historia de la nación. En 1999, dos adolescentes acababan con la vida de 12 compañeros y un profesor de su instituto antes de suicidarse en Columbine, Littleton. En el año 2012, un hombre armado hasta los dientes y vestido con ropa militar irrumpió en un cine en el que se proyectaba una película de Batman en la localidad de Aurora y dejaba 12 víctimas. El tirador cumple una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

La vicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, hizo unas breves declaraciones en las que calificó lo sucedido en Boulder de “tragedia”. Se esperaba que el presidente, Joe Biden, hablase sobre la masacre sobre la 1 de la tarde hora local en la costa Este de EE UU. Mientras esto sucedía, el expresidente Barack Obama colgaba un comunicado en su cuenta de Twitter, anticipándose a las declaraciones de su antiguo número dos y hoy al frente de la nación. Obama destacaba un párrafo de su largo comentario en el que decía que no debería de ser posible que “una pandemia que sucede una vez cada siglo sea lo único que haya hecho que se redujeran los tiroteos de masas”, en referencia a la covid-19 y el hecho de que el país haya vivido bajo el miedo y el confinamiento por un virus que ya ha dejado más de medio millón de muertos en el país. “Ha llegado la hora de que todos los líderes escuchen al pueblo americano cuando dice basta ya”.

Es de sobra conocido el deseo de Biden de que el Congreso apruebe leyes que requieran certeras verificaciones de antecedentes para todas las ventas de armas y que se prohíba la venta al público de los rifles de asalto y armamento de alta capacidad. La cuestión es cómo de rápido y en qué medida el Senado, en manos demócratas, puede pasar leyes bajo la parálisis constante que supone la amenaza del filibusterismo, los 60 votos necesarios de mayoría reforzada para aprobar legislación en lugar de una mayoría simple de la mitad más uno (51 senadores).

“La epidemia y la violencia de las armas reclama una legislación que la controle”, ha declarado el líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Chuck Schumer. Lo sucedido en Boulder pone nueva presión en la agenda demócrata para el control de las armas. Este martes, el Senado tenía programada una sesión sobre el tema anterior a lo sucedido en Colorado. Una vez más quedó clara la división partidista sobre tan polémico asunto. Los demócratas declararon que “los pensamientos y las oraciones” no eran suficientes para acabar con semejante plaga. Los republicanos lanzaban a la cara de los demócratas que hablar de reformar las leyes para la posesión de armas de fuego tampoco.

Fuente: El País