Los jugadores del PSG y el Estambul interrumpen el partido para denunciar el racismo del cuarto árbitro

Un supuesto comentario racista del asistente contra Pierre Webó, ayudante técnico del equipo turco, precipita un incidente sin precedentes en las competiciones de la UEFA

Un comentario aparentemente racista de Sebastian Colescu, cuarto árbitro encargado de dirigir el partido de clasificación para octavos de final de la Champions que disputaban el PSG con el Estambul Basaksehir en el estadio Parque de los Príncipes de París, este martes, desencadenó la interrupción del encuentro después de que los futbolistas de ambos equipos resolvieran abandonar el campo en señal de protesta. Fue un incidente sin precedentes en las competiciones de la UEFA y generó un problema reglamentario inédito. Por primera vez en la historia dos equipos se unieron para protestar contra un árbitro por racismo.

Pasadas las 23.00 del martes, la UEFA emitió un comunicado oficial para informar de que el partido se reanudará desde el minuto 14, hoy miércoles a partir de las 18.55 y con un cuarteto arbitral totalmente cambiado. Lo dirigirá el juez holandés Danny Makkelie, policía de profesión. El encuentro carecía de relevancia deportiva a excepción de determinar el liderazgo del Grupo H. En el otro partido del grupo, la victoria del Leipzig (3-2) eliminó al Manchester United y clasificó al PSG para octavos tras una fase que el club parisino transitó al borde de la eliminación.

Pierre Webó, exjugador camerunés de 38 años que jugó en el Mallorca y Osasuna, es actualmente miembro del cuerpo técnico del Estambul Basaksehir. Este martes se encontraba en el banquillo del equipo turco cuando el árbitro principal, el rumano Ovidiu Hategan, le expulsó por protestar tras indicación Sebastian Colescu, el cuarto árbitro que, al parecer, lo identificó por el pinganillo como “el negro”. Indignado, Webó se abalanzó sobre su denunciante y, antes de retirarse castigado, le recriminó que no se hubiera dirigido a él llamándole “negro”. “¿Por qué me llamas negro?”, le gritaba Webó. “¿Por qué me llamas negro?”.

Hategan había exhibido una singular familiaridad con los jugadores del PSG en el túnel de vestuarios, cuando los equipos esperaban para saltar al campo de juego. El colegiado bromeó con Verratti antes de que comenzaran los protocolos del himno. Iniciada la competición, al abordar circunstancias interpretables se comportó con más rigor con los jugadores del equipo turco. Mostró amarillas a Tekdemir y a Rafael da Silva, y, en cambio, no sancionó a Kimpembe por una entrada a Gulbrandsen. Corría el minuto 14 y el marcador reflejaba un 0-0 cuando este último episodio provocó el malestar en la zona técnica. Las voces repercutían entre las gradas vacías. En la banda se encendió una discusión. Demba Ba, delantero francés de origen senegalés del Estambul, se encontraba en el banquillo y agitó a sus compañeros reclamando la atención del árbitro principal para denunciar a Colescu por racista. “Usted si se dirige a un blanco no dice ‘este tío blanco’”, argumentó Demba Ba a Hategan con gestos muy enfáticos. “¿Por qué va a señalar a un negro diciendo ‘este tío negro’?, ¡esto no es la liga rumana!, ¡esto es la Champions!”.

“Usted es racista”, le decía Okam Buruk, entrenador del Estambul, al asistente, que permanecía impasible. “¡Lo has expulsado por su color!”. Mbappé y Neymar también se unieron a las protestas mientras le explicaban al juez que lo que había hecho su ayudante era inadmisible.

Escandalizados tras 10 minutos de discusión, los jugadores del PSG, liderados por Mbappé y Neymar, se solidarizaron con sus colegas rivales. Bajó el delegado de la UEFA a mediar, y bajó a la zona técnica Leonardo de Araújo, director deportivo del PSG, mientras los futbolistas resolvían de forma unánime abandonar el campo en señal de protesta. “No al racismo, RESPECT”, protestó el Estambul BB en su cuenta oficial de Twitter, parafraseando un eslogan que la UEFA popularizó en una campaña lanzada hace varias temporadas. La cuenta oficial del PSG retuiteó el mensaje. Kylian Mbappé tuiteó: “No al racismo”. Neymar subió una foto a Instagram con el puño en alto.

Erdogan y Macron
La UEFA emitió un comunicado provisional mientras los dos equipos permanecían en los vestuarios a la búsqueda de soluciones: “Siguiendo un incidente relacionado con el cuarto árbitro, el partido PSG-Estambul BB, fue suspendido. Después de realizar consultas con los dos equipos se alcanzó el acuerdo de reanudar el encuentro con un cuatro arbitro distinto. La UEFA va a investigar en profundidad el asunto”.

Fuentes de la UEFA indicaron que el partido se reanudaría a las 22.00, cosa que, llegado el momento, no sucedió. La agencia balcánica TR Sports informó de que el Estambul decidió no jugar hasta que la UEFA no apartara al cuarto árbitro de cualquier función relacionada con el partido.

El Estambul BB, último campeón de la Liga turca, fue fundado en 1991 para aglutinar equipos vinculados a organismos del Ayuntamiento de Estambul. Desde 2014, cuando fue privatizado por empresarios cercanos al AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), goza del respaldo del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Desde hace unos meses las relaciones de Erdogan con el presidente francés, Emmanuel Macron, atraviesan un periodo de creciente tensión, con graves ramificaciones políticas, económicas y religiosas. “Condeno enérgicamente los comentarios racistas hechos contra Pierre Webó”, declaró Erdogan en su cuenta de Twitter, “y creo que la UEFA tomará las medidas necesarias. Estamos incondicionalmente contra el racismo y la discriminación en el deporte y en todos los ámbitos de la vida”.

El Estambul, que sumaba tres puntos, estaba definitivamente fuera de los octavos antes de comenzar el partido. El PSG se jugaba la clasificación en el grupo más cerrado de la fase. Había llegado a la última fecha igualado a nueve puntos con el Leipzig y el United. Una derrota con el United en el Parque de los Príncipes y otra con el Leipzig en Alemania, le obligaron a practicar una remontada al borde de la eliminación. Desplegando un juego pésimo y deformándose con sistemas ultradefensivos en contradicción con su historia reciente, el PSG solo logró sacar sus partidos adelante de forma accidentada. Los árbitros desempeñaron un papel determinante. Contra el Leipzig, le pitaron un penalti a favor por un derribo muy discutible de Di María que resultó decisivo (1-0). Contra el United, la expulsión de Fred en el minuto 70 dejó en inferioridad al cuadro inglés, que no pudo reaccionar al 1-2.

En la última jornada, el destino deparó al PSG la fortuna deportiva de la clasificación por vía exógena y la desgracia social de verse involucrado en un escándalo penoso.