Nadie quiere irse del Real Madrid

El retorno de los cedidos y la vuelta de Odegaard para quedarse genera un problema por el exceso de jugadores en el equipo: 31 futbolistas.

Si nada cambia, Zidane se va a encontrar con un vestuario superpoblado en la pretemporada del Real Madrid. A la espera de salidas tanto en los integrantes que han acabado la temporada como los cedidos que, de momento, deben reincorporarse, el técnico francés tendrá a sus órdenes a 31 futbolistas. Casi para hacer tres equipos completos para los partidillos.

Esta temporada ya concluida para los blancos el entrenador francés tuvo una plantilla al límite de efectivos. Al principio, con Odriozola, eran 26. Sin dorsales libres, Vinicius tuvo que lucir el 25 reservado a un eventual tercer portero y Rodrygo actuó con el 27 y ficha del Castilla. A la vuelta estarán todos salvo uno, Areola, cuyo puesto lo ocupará Lunin. También estará (quizás no el primer día por la participación del Bayern en la Champions, pero sí más adelante), Odriozola, que comenzó esta campaña, pero salió cedido en enero al equipo blanco. Al portero y el lateral se suma Odegaard, que regresa para quedarse. Con el noruego, son 27 jugadores. Por ahora, también deberán presentarse en Valdebebas Reguilón, Ceballos, Óscar Rodríguez y Mayoral, aunque muy probablemente como escala para otro destino definitivo.

El reto nuevamente para el Madrid es dar salida a efectivos. La tarea ya le fue baldía al club el pasado verano, cuando no encontraron solución para James y Bale y se toparon con la negativa de Brahim y Mariano a buscar su oportunidad en otro equipo cuando la configuración de la plantilla les abocaba a disponer de pocos minutos. De hecho, el malagueño (207′) y Brahim (86′) han sido los madridistas que menos minutos han disputado esta temporada.

James tuvo un férreo marcaje el pasado verano por parte del Nápoles y el Atlético. Los italianos desistieron por discrepancias con el Madrid en las condiciones de pago por el traspaso. De Laurentiis quería una fórmula para abonar la operación a plazos y desde Concha Espina demandaban el dinero por delante. Mientras, el sendero que le pudo conducir al Wanda quedó bloqueado después del 3-7 en el derbi de Nueva Jersey. Los rojiblancos ya habían ‘pescado’ a Marcos Llorente y al espanyolista Mario Hermoso, de quien el Madrid ostentaba todavía el 50% de los derechos. Se quedó y, pese a la redención inicial de Zidane, su protagonismo se fue apagando hasta pedir a Zidane no ser convocado a falta de cinco jornadas para acabar la Liga. La Lazio le pretende, dicen en Italia.

Bale también tuvo un pie fuera, concretamente en China. La negociación estaba tan avanzada que Zidane llegó a manifestar sin paños calientes su deseo de que el galés se fuera “si es mañana, mejor”. No sucedió y el británico empezó siendo titular en cuatro de los cinco primeros partidos de Liga (la falta fue por sanción). Y empezó a diluirse. A diferencia de James, Bale ha mantenido la confianza de Zidane hasta que su estrella también se fundió y acabó, como el colombiano, pidiendo ir no convocado a Mánchester.

Brahim está bloqueado en la posición con más competencia del equipo. Asensio, Rodrygo, Lucas Vázquez, el propio Bale… En el once sólo cabe uno y el malagueño ha estado a la cola. Después de las intentonas de los dos mercados anteriores, parece que esta vez sí el jugador acabará convencido de salir a buscar los minutos que necesita a sus 21 años recién cumplidos. Novias no le faltan, con Getafe y Betis como equipos mejor postulados.

Similar situación a la de Brahim sufre Mariano. Zidane no confía en él y es el tercer delantero por detrás de Benzema y Jovic en un dibujo, el del técnico francés, en el que rara vez tienen cabida dos puntas. El mal primer año del serbio le ha dado alguna oportunidad al canterano, gol en el Clásico incluido, pero el balance general de su participación es casi irrelevante. Su alto salario es uno de los obstáculos para su salida.