Tejiendo emociones: cómo iniciar en el croché

Practicar el croché beneficia su salud mental, ya que es un momento en donde su mente se concentra con su cuerpo.

Actualmente cada vez tenemos menos tiempo para nosotros mismos. El “estoy ocupado” ha se ha vuelto más popular, incluso, el dedicarse a no hacer nada por un día es mal visto. Ya no tenemos la costumbre de invertir unos minutos al día para recuperarnos de nuestras preocupaciones porque seguramente el ritmo de vida no nos permite descansar. Sin embargo, esto crea un círculo que parece nunca acabar y solo genera estrés y ansiedad.

Por ello es importante encontrar actividades que más que distraerlo, le ayuden y animen a buscar esos espacios para usted mismo. El tejer a mano cumple estas funciones ya que ayuda a controlar la tensión muscular, el estrés, mal humor, frustración y aburrimiento.

“Mi mamá nos enseñó a tejer a mi hermana y a mi desde pequeñas. Ella era maestra de un orfanato en Jalapa y siempre que llegaba un niño al lugar le tejía una mantita, si era bebé, o una camisa si ya era más grande. Esa era su forma de darles la bienvenida. Entonces, cuando nosotras teníamos 12 años la ayudábamos. Al regresar de la escuela nos sentábamos las tres en la sala y tejíamos. Así fue como por 15 años”, relata Abigail Sánchez, abogada y notaria.

En el 2017 su mamá y su hermana tuvieron un accidente automovilístico y fallecieron. Desde esa fecha, Abigail tomó el crochet como terapia para expresar los sentimientos que la invadieron desde ese acontecimiento. “Esa era la forma que tenía para recordarlas, sentarme en mi sala y tejer era como pasar un tiempo más juntas. Pero, sin duda, fue una terapia. Cuando terminaba me sentía mucho más tranquila, sin tantos pensamientos perturbadores. Incluso, me sentía menos sola”, expresa la mujer de 43 años.

Para Echeverría tejer a mano no es una actividad sencilla, se requiere de agilidad mental y que las manos estén activas en todo momento para pasar la aguja de un lado a otro, así como estar atento para llevar la cuenta de cuántas puntadas se deben realizar, según el patrón de diseño que se esté copiando. Sin embargo, aporta muchos beneficios más allá de la satisfacción de ver terminada una pieza.

Tejer ayuda a la concentración y a la creatividad, ya que se activan los dos hemisferios del cerebro. (Foto Prensa Libre: Marília Castelli on Unsplash).

El hecho de pasar la lana por la aguja de un lado para otro y repetir el procedimiento varias veces mejora la coordinación cerebral, ya que los dos hemisferios del cerebro trabajan al mismo tiempo. Es decir, el lado de la creatividad y de la concentración trabajan juntos en ese momento, y se desarrollan más, según la complejidad del tejido que realice.

“Una tejedora, sin darse cuenta, no solo mantiene sus manos ocupadas haciendo los movimientos repetitivos, sino que siente la textura del tejido, percibe los colores del hilo y hasta lo puede oler. Hace todo esto al mismo tiempo, lo cual implica un proceso complejo que promueve la concentración y tranquilidad. Su mente se concentra en la actividad y se olvida de los problemas”, considera la profesional.

Para Abigail, el croché también favorece las relaciones sociales. Por eso existen varios grupos de tejedoras que, previo a la pandemia, se reunían en diversos lugares a tejer, a compartir técnicas, patrones de costura y consejos. Pero, sobre todo, a estar un tiempo juntas haciendo lo que más les gusta.

“Había momentos en los que no hablábamos, solo estábamos tejiendo, cada concentrada en lo que hacía, pero sabidas de que estábamos acompañadas por amigas y hermanas”, cuenta.

Ese acompañamiento y sentirse parte de una comunidad también mejora la autoestima, así como ver el producto ya terminado y ser consciente de que todo lo hizo usted mismo. Que su esfuerzo y dedicación se ve reflejado en el conjunto de puntadas.

Además, incentiva la creatividad porque si bien comienza con patrones sencillos, poco a poco se supera y acepta nuevos retos. Poner en práctica en crochet sin duda lo ayudará a sentirse seguro de sí mismo.

¿Por dónde comenzar?
Flora Méndez, quien tiene más de 30 años de experiencia en el crochet, explica que esta técnica es una de las más sencillas, por lo que es la más recomendada para quienes deseen iniciar en el mundo de la costura.

Lo único que se requiere al principio es paciencia, porque no todos los patrones saldrán al primer intento, dedicación y entusiasmo para dedicar al menos una hora diaria. Con este tiempo podrá mejorar su técnica.

Además, recomienda dar el primer paso haciendo algo que le llame la atención. Es decir, puede comenzar con una bufanda, blusa, bolsas, collares o lo que usted desee. Lo ideal es que le entusiasme terminarlo.

Las herramientas que se requieren son dos agujas de croché, una delgada y otra gruesa, y un hilo no delgado.