Yuri Rodríguez: la pandemia, una lucha mental y su desafío por ser el mejor del mundo

A 11 días de su presentación en el Campeonato Mundial de Fisicoculturismo 2020, el campeón panamericano y subcampeón del mundo, Yuri Rodríguez, continúa con su extenuante proceso de preparación con miras al evento en el que competirá contra lo mejor de lo mejor.

Rodríguez, quien acumula 80 días de ardua preparación para conseguir un físico esbelto y ágil, tiene claro que en el Campeonato Mundial deberá dar lo “máximo”, ya que todos los atletas contra los que competirá se han preparado “para ganar, no para perder”.

Pero esta vez su preparación, a diferencia de años anteriores, ha sido más compleja, ya que Yuri ha tenido que sortear, con esfuerzo y sacrificio, la pandemia del COVID-19, una batalla mental por adaptarse a los cambios en su dieta y el desafío de convertirse en el mejor fisicoculturista del planeta en la modalidad game classic bodybuilding, categoría más de 175 cm.

Yuri y la pandemia

Cuando en marzo se decretó la cuarentena obligatoria a raíz de la pandemia del COVID-19, Yuri Rodríguez comenzó a vivir días de incertidumbre, ya que en sus planes estaba competir en el Mundial Fisicoculturismo, pero el panorama no era nada alentador.

“Anímicamente me sentía mal. Parecía que estábamos encerrados en una cárcel casera; todo el pueblo salvadoreño estaba en esa situación y no sé cuántas personas más en otras partes del mundo”, recuerda el fisicoculturista.

No obstante, el atleta de alta competencia cambió su forma de pensar y, con mente positiva, comenzó a entrenar para mantener su físico y la salud mental.

Fue así que Rodríguez inició con una rutina de ejercicios por cuatro días en casa y, posteriormente, fue aumentándolas con herramientas caseras que pudiesen utilizarse para entrenar como pichingas con agua (botellas), ladrillos, gradas, salta cuerdas, entre otros.

“Tenía que ser positivo y ver de qué forma seguía entrenando. Porque en este tipo de situaciones hay dos tipos de personas: los que se acomodan y los que piensan cómo evolucionar, y esa última fue mi mentalidad”, reconoce el atleta.

Así continuó Yuri su preparación hasta que adquirió, por cuenta propia, un minigimnasio con el cual comenzó a exigirse más físicamente. Posteriormente, el Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador (INDES) y la Federación Salvadoreña de Físico y Deportes Afines (FSFC), le facilitaron equipo deportivo para que su preparación no se viera afectada.

“Durante la cuarentena continuaba con los entrenos, pero no había dieta. Comencé a entrenar bien fuerte por 16 días, un trabajo de todo el cuerpo. La rutina con pesas estaba al cien por ciento como ahora, pero la dieta no, porque en ese momento era muy difícil conseguir carbohidratos y proteínas”, relata el atleta.

Conforme los días fueron pasando, las rutinas de Yuri iban incrementando, como una alternativa para poder sobrellevar la cuarentena de una mejor manera y prepararse para un mundial que comenzaba a vislumbrarse en el horizonte.

Y unas semanas después todo se hizo realidad: la Federación Internacional de Fisicoculturismo (IFBB por sus siglas en inglés) confirmó la realización del Campeonato Mundial de Fisicoculturismo 2020, en Santa Sussana, España, del 5 al 8 de noviembre.

Desde entonces, Yuri comenzó con 80 días de preparación física exigente, los cuales ha dividido en ciclos de diez días. En cada etapa, el fisicoculturista evalúa parámetros de calorías e incremento en peso, para luego aumentar los ejercicios cardiovasculares con el propósito de ir constatando los nuevos cambios en su cuerpo.

“Para el tiempo que me falta, mi cuerpo está en el punto en el que debe estar. Quiere decir que, si continúo haciendo las cosas bien, voy a llegar al nivel deseado para esta competencia de gran envergadura”, comenta el campeón panamericano.

Una lucha mental

Tras varios días comiendo “normal”, Yuri comenzó una dieta estricta para descargar carbohidratos, ingerir lo mínimo e iniciar con ejercicios cardiovasculares para eliminar grasa corporal.

“Es todo un desafío físico y una lucha mental suprimir los carbohidratos, porque son los que dan energía día a día, muchas veces me siento débil. A veces pierdo la paciencia, hasta incluso mis ánimos. Sé que debo pensar positivo y que esto es necesario para lograr el objetivo deportivo”, reflexionó el atleta salvadoreño.

Incluso, Rodríguez revela que se encuentra en la etapa “más delicada”, ya que debe ser más estricto en la nutrición y suplementación, pues con ello disminuye las proteínas y carbohidratos para llegar al peso que se requiere en la competencia mundial.

“La alimentación y el entrenamiento hacen un cien por ciento. Si no hay una buena alimentación, el cuerpo no evoluciona, pero si no hay un buen entrenamiento, mantendría un cuerpo nutrido, pero no un cuerpo de fisiculturista”, explica el atleta, quien mantiene seis sesiones de entrenamiento diarias, tres de cardio e igual número en pesas.

En cuanto a su alimentación, Yuri mantiene ocho comidas diarias, con restricción de consumo de calorías, cada dos horas. Es así que el atleta consume de forma alterna dos tiempos de claras de huevo, dos de pollo y cuatro de salmón, acompañadas de vegetales. También cumple con una hidratación esencial.

“Muchas veces tratan de ver a los atletas como personas de hierro, super héroes, gente inmortal, no sé. No dejamos de ser humanos; incluso, en un inicio, cuando la pandemia comenzó, yo sentí un poco, no sé, si depresión, no me sentía a gusto, pero eso es normal. Es un cambio y yo sé que por situaciones que he vivido en la vida, es necesario acoplarse dentro de ese cambio para poder evolucionar”, reflexiona

El desafío por ser el mejor del mundo

“No soy un superhéroe, no soy de hierro, yo creo que todo está en creer, soñarlo, sentirlo en el corazón y, obviamente, trabajar por duro que sea. Esto es pesado, se siente, y de repente dan ganas de abandonar, pero el toque está en no abandonar”, dice Yuri al momento que se cuestiona ¿A qué voy al mundial?

Su mirada cambia repentinamente, se ilumina y se responde: “Voy a ir a ganar el mundial. Como atletas no nos preparamos para perder”. Y hace énfasis en que “estoy dejando todo en el entrenamiento (pesas), en la alimentación y en el cardiovascular. Hoy voy mejor preparado que nunca, no me interesa estudiar mucho a los rivales, yo sé a lo que voy”.

Y la seguridad con la que habla Yuri radica en la preparación que ha realizado para ser el mejor del mundo, ya que asegura que nunca antes se había sometido a una rutina tan extenuante como la que está cumpliendo.

“Sé que son herramientas que nos están sirviendo ahorita para un mundial, pero podría ser que esto nos fortalezca para lo que nos espera en el futuro. Aunque el fisicoculturismo todavía no está incluido en los Juegos Olímpicos, nosotros soñamos con ser parte de ellos. Quién sabe si Dios me está preparando para el día de mañana”, recapacita.

El fisicoculturista está en los últimos preparativos, pues sabe que cada detalle cuenta para la competencia. Ahora practica las siete poses compulsorias y cuatro cuartos de giro que exponen con diferentes ángulos los músculos a los jueces.

También ha iniciado con el bronceado y prepara un minuto de rutina con música que presentará en el momento de la competencia, en la cual muestra una transición de posturas, sumada a la presencia escénica que pondrá en práctica.

“Cuando vaya a ganar el mundial, no me quiero adelantar a los hechos, pero estoy seguro que me voy a sentir orgulloso de ser salvadoreño, saber que me estoy convirtiendo en un referente para muchos niños, atletas, adultos que de repente no tienen muy marcada la identidad”, concluye Yuri, quien se prepara para su rutina de poses en el Estadio Nacional Jorge “Mágico” González.