Los pecados de Zidane en Manchester

No es cuestión de señalar a Varane, que por cierto asumió los errores y pidió perdón a sus compañeros y al madridismo en un gesto que le dignifica. Fue su noche más triste y no tendrá otra así en su vida, pero igual que ante el City cometió los fallos más groseros de su carrera deportiva, hubo otras muchas decisiones que dejaron al Real Madrid sin capacidad alguna de dominar el juego, de buscar un revulsivo o de encerrar al equipo de Pep Guardiola en un arrebato de furia. Zidane queda tocado, pero de momento no hundido.

Nada de eso apareció por ningún lado. Ni en el planteamiento inicial, ni durante los 95 minutos que duró el choque. El del viernes era un partido de entrenador y Zidane estuvo lejos de primero dominar y después de cambiar una escena que eliminaba a su equipo.

Los fallos de Varane no están en el debe de Zidane, pero sí el no saber mover el banquillo cuando más lo necesitaba su equipo. Ni en el descanso, ni hasta pasado el minuto 80 del partido, intentó revolucionar un equipo que se había venido abajo al son de los fallos de Varane. Su único movimiento fue hombre por hombre, es decir, Asensio por Rodrygo. Nada más.

Con ocho minutos por delante ZZ por fin decidió intentar algo, pero ya era tarde y la eliminatoria estaba perdida. Jovic, Lucas Vázquez y Valverde (algún día nos contarán de la desaparición del uruguayo en este final de temporada) entraron no se sabe muy bien a qué. Valverde ha pasado de puntillas en estos dos meses de competición y cuando ha aparecido por el césped lo ha hecho pegado a la banda y siendo la sombra de lo que fue durante el resto de la temporada. El del City era un partido de presencia, de poderío y el ex del Peñarol tiene de sobra, pero cuando le condenan a jugar ocho minutos, esos argumentos no valen de nada.

Zidane sorprendió a todos con la entrada de Rodrygo en el once titular. El brasileño, al menos, fabricó la jugada del gol de Benzema, pero la mayor sorpresa que tenía preparada el francés fue la ausencia de Vinicius sobre el césped del Etihad. Nadie entendió decisión así, más que nada porque si hay un jugador capaz de cambiar el ritmo del juego, ese es el ex del Flamengo.

Para muchos, la imagen de Vinicius en la grada va a ser la que quede grabada para siempre de esta eliminación ante el Manchester City. El Real Madrid luchó y peleó, pero cuando necesitó un paso más, su entrenador decidió poner a otros jugadores por delante del brasileño, que nada puedo hacer más que animar a sus compañeros. No se merecía algo así. Era un partido para su atrevimiento y la decisión de dejarle fuera es de las que pasa factura.

Cierto es que Zidane activó al equipo para La Liga y que la eliminatoria la perdió en el Bernabéu en el mes de febrero, pero también es cierto que en el Etihad, el equipo madridista no se acercó en momento alguno a la remontada. Y eso que durante cuarenta minutos estuvo a un gol de la prórroga.